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Gestión del cambio: Actitud ante lo nuevo

A partir de esta semana estaremos abordando el tema de Gestión del Cambio (Change Management, en inglés). Desde comienzo de año, varios proyectos en diferentes contextos laborales y personales, tienen un punto en común: El cambio.

Mi “deformación profesional” (Ing. Sistemas de Información) y mi experiencia como CIO, implicó que el cambiar es algo que constantemente se mantiene en el día a día laboral basados en los cambios tecnológicos, el contexto donde se implementa y el conocimiento de las personas involucradas.

Más allá de lo que uno perciba como líder de cambio, la aplicación verdadera se logra cuando tu equipo, las personas y el contexto asimilan el cambio como lo planeaste originalmente, o bien, como casi lo planeaste pero teniendo a todas las personas involucradas alineadas a una explicación de ese cambio.

Sobre la base de un curso de “Gestión del Cambio” que he comenzado junto con colegas profesionales, estaremos desarrollando y comunicando nuestra experiencia y aprendizaje al respecto.

Por eso nos gustaría adelantar en esta ocasión, la primera parte: Actitud ante lo nuevo

Recordemos algún momento donde nos encontrábamos cómodos en lo que hacíamos, seguros de cómo proseguir frente a posibles ya pensadas alternativas y en definitiva teníamos la situación bajo control.

Un estimulo del contexto llega a nuestra tranquilidad para actuar de alguna manera que hasta el momento no conocíamos. El alcance de este estímulo condicionará y determinará como el mismo es percibido por nosotros. Cuando hablamos de alcance, queremos indicar temas relacionados con:
   - ¿Cuándo ocurre? En términos del tiempo, medido con la regla laboral y personal.
   - ¿Qué ocurre? El qué no es en términos descriptivos reales, sino como es la recepción nuestra.
   - ¿Cómo ocurre? ¿De qué manera?
   - ¿A quiénes alcanza? Determinar si es un estímulo de cambio hacia una sola persona, algunas puntuales, un grupo de ellas, o toda una organización.
   - ¿Qué valores y principios están peligrando?

Nos detenemos un segundo sobre este último. Los valores y principios son los que forjan el carácter y el accionar de todo individuo. No estamos hablando de valores y principios dichos de la boca hacia fuera, sino de aquellos que verdaderamente están dentro de nosotros en corazón y mente. Si bien un estimulo no puede llegar a estos valores y principios, puede hacer peligrar la manera en como nosotros estamos protegiéndolos.
Un estimulo de algo nuevo, genera a nuestro “observar”: un cambio-crisis. Por tal motivo es que optamos por colocar una “bomba” (un tanto antigua, pero efectiva) que se encuentra encendida disparando estímulos a nuestro ser.

De acuerdo a la percepción del alcance anteriormente indicado, podemos indicar tres posibles caminos que el individuo puede decidir (conciente o no) de seguir.

Ignorar la situación

En esta situación el individuo no es conciente de que está ocurriendo un cambio. Ese algo nuevo, ese estimulo de crisis, no es percibido por el individuo, el cual desconoce cualquier posible afectación a si mismo y a su entorno. Podemos hablar en este caso que la insensibilidad y la ignorancia no afecta al individuo, por lo cual deja pasar el tiempo en un cuadro de “congelamiento” (en relación a que el tiempo pasa sin hacer mas nada).

Inseguridad y Miedo

El cambio es percibido por el individuo, quien es conciente de que algo está ocurriendo y le está afectado su actividad cotidiana. Se encuentro ante un proceso de decisión, donde sus modelos mentales juegan en una percepción mecánica algún tipo de bloqueo o rechazo para considerar el cambio como una oportunidad.
En este sentido en este cuadro, el individuo se ve condicionado a prejuicios, miedo a equivocarse, miedo a hacer el ridículo, una situación melodramática y secuencias de excusas para negar la existencia del cambio percibido. El ciclo vicioso entre inseguridad y miedo puede reiterarse de acuerdo a como los factores indicados se apoderen de las decisiones del individuo.

En este punto, pueden existir dos posibilidades, que hemos detectado con los equipos de trabajo. La primera y ya anunciada, ir directo al “congelamiento”, pero en este caso no por ignorancia, sino por parálisis en el actuar. El miedo inmoviliza al individuo no permitiendo realizar acciones efectivas frente al cambio. La segunda alternativa, se focaliza en la toma de conciencia en lo que eso nuevo realmente es, como esta el individuo frente a esta crisis, se da cuenta que existe una oportunidad de mejora frente a este cambio, lo que genera lo que estamos llamando una “necesidad”. Lo explicaremos mejor en el próximo camino posible.

Compromiso y Responsabilidad

La crisis se produce y el cambio fue disparado por un estimulo del contexto. Y en este escenario el individuo y el cambio se encuentran cara a cara. El individuo es conciente de la situación, conciente de algunas características de esto nuevo, conciente de algunos impactos o peligros a él mismo, conciente que no tiene controlada la situación.

La virtud y actitud del individuo es diferente. El carácter de compromiso y responsabilidad, toma un rol protagónico en donde el individuo toma las riendas de la situación (sin saber necesariamente como resultará al final del proceso). El compromiso es: voy a ser responsable de cómo este cambio afecte a mi ser y mi contexto. Lo nuevo y el cambio, está ahí, pero va a ser el individuo quién conciente y responsable de sus actos determine como se sucederán las acciones a afrontar el cambio.

Este conjunto de situación conduce a un estado de necesidad. La necesidad de ser el protagonista del cambio. Quizás con dudas y con poca información para tomar la mejor de las decisiones, pero con la certeza que es el único responsable y el único beneficiario de lo que ese cambio genere en su persona.

La necesidad conduce a un aprendizaje. Llamamos aprendizaje a la suma del conocimiento adquirido y la experiencia en el “ser protagonista” de las acciones de este cambio. Ese aprendizaje genera crecimiento en el individuo, dado que partió de un cuadro desconocido, y siendo él participe integral de sus acciones, el conjunto de lo experimentado le permitió generar un nuevo nivel de crecimiento profesional y personal.

Solo nos quedó un interrogante en este punto final… ¿Cómo medimos nuestro aprendizaje? Respuesta que iremos analizando más adelante.

"Cuando llegue el futuro habrá tres clases de personas: aquellos que dejan pasar, los que hacen que pase y los que se sorprenden de que pase" - John M. Richardson Jr. de la American University

2 comentarios:

  1. Muy bueno e interesante

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  2. Cada error es el momento brecha para aprender ¿Cómo medimos nuestro aprendizaje?

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