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#Libro: La sonrisa de Mandela (Autor John Carlin) - Invitación a Radio La Feria Fantasma

Hace unas semanas atrás una colega amiga Diana Decunto me invitó a su programa de Radio "La Feria Fantasma" que realiza todos los jueves de 22 a 24hs por www.radiolexia.com.ar

El objetivo era conversar sobre algún libro que me haya gustado, y elegí uno de los últimos "La sonrisa de Mandela", del autor John Carlin

El programa desarrolla temas de literatura, historieta, cine y arte, lo conjucen El Monje, Santiago Sánchez Kutika y Diana Decunto. Toda la información la podrá encontrar en:
http://laferiafantasma.wix.com/laferiafantasmablog
http://www.mixcloud.com/laferiafantasma/
https://www.facebook.com/LaFeriaFantasma

Con esta premisa, recopilé una serie de apuntes como ideas y párrafos que más me llamaron la atención y hicieron sentido en este nuevo período que estoy transitando.

Lo mágico de la radio "La Feria Fantasma" nos permitió construir algunas ideas que fuimos conversando y se hicieron consciente en ese compartir constante con todos los participantes. María Luisa Estiz le dió una mirada de arte, paralelismo cósmico y disruptivo muy encantador.

Mi participación en el programa radial inicia en 1 hora 06 minutos, casi clavadas las 23hs donde desarrollamos lo que nos generó este libro la lectura del libro. Aprovechando esta invitación les transcribo en esta publicación las ideas y frases principales que más me llamaron a la reflexión sobre esta historia de Mandela...



Sobre la historia de Mandela...
Condenado a cadena perpetua 1964 por haberse alzado en armas contra el Estado, Nelson Mandela 30 años más tarde se convertiría no en un prisionero de Estado sino en su jefe supremo. Madiba era su nombre tribal, afectuoso y venerable al mismo tiempo, que reservaba para sus allegados más íntimos. En mayo de 1994, fue investido presidente, y se dio paso a un nuevo parlamento que reflejaba el espectro de razas y religiones existentes en Sudáfrica.

Durante 85 años Sudáfrica había sido sede del poder blanco. Aplicando las leyes de apartheid. Los jefes de la tribu blanca dominante, los afrikáners, eran el 15% de la población, donde administraban un sistema que privaba al 85% de la población de piel oscura (los afrikaans) de cualquier intervención en los asuntos del país. No podían votar, concurrían a escuelas de nivel medio inferior, los medios de transportes eran restringidos y acotados, etc.

La imagen de Mandela saliendo el 11 de febrero de 1990 con el puño en alto, en sus 70 años, marcando el comienzo del fin de un período de tiranía más impactante en Sudáfrica. El comienzo del fin de las leyes tiranas del apertheid y la constitución de un orden democrático.


Alzar un puño supone un gesto desafiante, levantar los dos puños es un acto de celebración. Cuando salió de la cárcel, Mandela solo alzó un puño. 5 años y medio después, tras lograr la unión de su nación, levantaría los dos. Misma imagen que uno recuerda en el Mundial de Rugby, en relación al capitán sudafricano de los Springboks, Francois Pienaar. Consecuencias paralelas que de éxito y celebración que se daban concurrentemente, pero antes un largo trecho de cambio y conciencia tuvo que transitarse.

La noche de su liberación dijo “aquí estoy ante ustedes, no como profeta, sino como un humilde servidor de todos ustedes, el pueblo. He luchado contra la dominación blanca y la dominación negra, ha acariciado el ideal de una sociedad democrática y libre donde todos los hombres convivan en armonía e igualdad de oportunidades. Se trata de un ideal por el que espero vivir y que aspiro ver hecho realidad. Pero si las circunstancias me lo exigen, también es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”.

A pesar de lo profundo de sus palabras, el discurso constituyó una decepción a nivel mundial. Se esperaba otro mensaje. Pero comenzó el camino a constituirse en los VALORES que iban a codificar el perfil de líder que realizaría el cambio de paradigma.

Desde una óptica general, el sector blanco lo seguían mirando como un TERRORISTA, y propiamente su gente lo estaban observando como un TRAIDOR. En este injusto medio de observación es donde comenzaban las negociaciones de este cambio impulsado por la sonrisa de Mandela.

Miedo era la palabra que se sostenía en ambos grupos. Si Mandela tomaba el poder completo o se lo concedía de manera completa, la extinción de los afrikáners parecería algo natural consecuente. Mientras tanto del otro lado, los ideales de su propia gente, no concedían un terreno empático sino más bien un terreno de la venganza.

El liderazgo de Mandela, generó potenciar una de las decisiones más importante de este cambio, ordenar a sus partidarios suspender la lucha armada.

Entre todos en la nación hay muchos líderes, pensamiento de Mandela, no sean cortos en la mirada, no dejen llevarse por las emociones. Construir una nación significa que nosotros tenemos que pagar un precio, igual que los blancos debe pagar el suyo. Quiero que los líderes que hay entre ustedes, hombres y mujeres, promuevan esta idea.

Como hito de gloria Mandela, cierra su gran ciclo de líder de cambio, al entregar la copa de campeón del mundo a los Springboks, donde la multitud unida al unísono gritaba el nombre Nelson. Libres de la culpa, libres del miedo, libres del pasado, libres para vivir con la conciencia tranquila desde este preciso momento. Este era de por sí, el día más emocionante de toda su vida.
Mandela lo había logrado, servir de inspiración a una nación para que mostrara lo mejor del ser humano.



Principios humanos que rescato del libro...

EL PERDON - Mandela: Acababa perdonando y redimiendo a sus antiguos enemigos.

Fueron la INTEGRIDAD y el CORAJE de Mandela, sumados al ENCANTO y el PODER de PERSUASIÓN, lo que convencieron a sus enemigos a ceder de manera convencida de la CONFIANZA que el contexto de negociación generaba, contrariamente a una ola de desconfianza o de venganza en mentes culpables que era un patrón de los períodos anteriores.

POSIBILIDAD. La cárcel le había hecho recordar a Mandela que para triunfar en política es necesario un sentido fino de lo que es posible y lo que no. Mandela era un político que veía oportunidades donde otros ni siquiera las imaginaban, se propuso la improbable tarea de transformar el rugby que durante décadas había simbolizado el odio y la división en un instrumento de reconciliación nacional.

AMPLIAR CONCIENCIA. Mandela dejó entrever que los negros no harían lo que los blancos le habían hecho a ellos. Los blanco son nuestros compañeros sudafricanos, queremos que se sientan seguros, que sepan que valoramos su contribución al desarrollo del país. La cárcel le había enseñado a adoptar un punto de vista amplio y a cultivar el autocontrol.

LA SOLEDAD DEL LÍDER. Cuando alguien lleva la clase de vida que llevamos nosotros, cuando alguien está involucrado en una actividad revolucionaria, deja de pensar en términos de sí mismo. La cuestión de los SENTIMIENTOS y las reacciones personales ni siquiera se plantea porque estás en una posición en la que solamente piensa en términos de nación y de la gente que toda su vida ha colocado en primer lugar”

LA LIBERTAD. Mandela, menciona en referencia. “Valoro enormemente la libertad, pero me preocupa aun más la de ustedes (el pueblo). Solo los hombres libres pueden negociar… No puedo aceptar ni aceptaré ninguna iniciativa en un momento en que ni yo ni ustedes, el pueblo, somos libres. La libertad de ustedes y la mía son la misma cosa y no pueden separarse”.

CORTEJANDO A SU PROPIA GENTE. “Nada de paz, no nos hable de paz. Ya hemos tenido bastante, señor Mandela. Nada de paz. Denos armas, no paz”. El núcleo duro de la extrema derecha reclamaba en tal sentido. Dispuesto a ir a la guerra civil interna.

DESAFÍO: “Nos incita a todos a ser mejores seres humanos”, comentaba Bill Clinton en unos de sus encuentros.

CAMBIO. Si bien Mandela era un hombre íntegro de valores e ideas fijas en su mayor parte de su vida, tuvo el coraje moral de adaptarse y permitirse cambiar.

POLÍTICO Y PERSONA. UN SER INTEGRO EN LO PÚBLICO Y PRIVADO. La integridad hizo que uno no se comiera el otro. En Mandela ambos eran uno solo, uno mismo, la línea era tan fina que apenas podía percibirse. Mandela en privado promulgaba los mismos valores que en la escena pública, porque en la intimidad de su hogar, lejos de la observación pública, se comportaba de la misma manera generosa, respetuosa, amable y cortés sin que mediara ningún interés personal o político.


Las 4 cualidades-valores que hacen a Mandela un líder diferente y único...

Sobre Mandela "Un líder de verdad es alguien que nos puede ayudar a superar las limitaciones de nuestra pereza individual y de nuestro egoísmo y debilidad y miedo y lograr que hagamos cosas mejores, y más difíciles que las que podemos hacer por nosotros mismos".

Las cuatro cualidades de Mandela con las que conquistaba las mentes y los corazones de todo el que lo conocía: integridad, respeto, carisma y empatía.

INTEGRIDAD. Siempre se presentaba ante todos como un hombre de una integridad inquebrantable y nunca traicionaba esa impresión inicial. La clave esta en su constancia. La integridad está en su PENSAR, DECIR Y HACER. La integridad debe medirse en términos de coherencia entre los valores que uno expone y el propio comportamiento en todos los aspectos de la vida. Esto es la integridad esencial. Decía que era generoso y se mostraba como tal, mucho mas allá de cualquier necesidad política o interesada.

RESPETO. Mandela trataba a todo el mundo con respeto. Su círculo de confianza como al que se encontraba fuera de él. Este condimento endulzado con la sugestión de los cumplidos y con el agregado de un poco de cortesía, le daba alas en su camino de transformación. Se mostraba respetuoso con todo el mundo, independiente de sus círculos sociales.

CARISMA. Mandela tenía carisma. Inspiraba respeto y admiración. Tenía nobleza verdadera que da la naturalidad y no era consecuencia de un esfuerzo mental consciente. Mandela imponía su personalidad, hacía amigos e influía en la gente. Mandela era un líder natural. Posee una tremenda confianza en sí mismo. Siempre está convencido de caerle bien a la gente. Tiene la absoluta certeza de ellos y, cuando tienes esa seguridad, desprendes unas vibraciones que llamamos carisma. Cuenta con un antivirus en su sistema a creer que les parece simpático a todos.

EMPATÍA. Mandela poseía una extraordinaria empatía. Como herramienta de liderazgo, la empatía vale el doble que cualquier otra, porque combina la generosidad con la habilidad de sacar réditos políticos. Mandela interiorizaba los miedos y aspiraciones de sus enemigos, les dejaba claro que los comprendía y al ser capaz de ponerse en su piel conseguía ganarse su gratitud y estima, al tiempo que les tomaba la delantera en las negociaciones. Mandela tenía un instinto animal para reconocer los puntos débiles de las personas y tranquilizarlos.

1 comentario:

  1. Osky. Muchas gracias por tu participación en el programa La Feria Fantasma.
    Mandela como líder de alcance mayor que lo político y John Carlin como periodista, más tu conocimiento sobre el tema, fue muy interesante y de sumo aporte.

    La conversación fue por muy amena
    Nuevamente gracias.
    Diana Decunto

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