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#VideoRecomendado Ser capitán en equipos extraordinarios @SchmitzOscar @canalDEPORTV #CAPITANESenDEPORTV

Así inicia Juan Pablo Sorín en DEPORTV en su bloque de CAPITANES, programa que me dio la mirada real transitada por los líderes capitales de equipos de alto rendimiento, lean las frases de incio del programa:

“Todo equipo necesita de un referente. Una persona que está para alentar cuando las cosas salen mal. Para hablar con los de arriba. Para pelear por los de abajo. Alguien que motiva, escucha y que se compromete. Que transmite la pasión y que te ayuda a ser cada día mejor. ¿Cómo es el rol del líder? ¿Cualquiera puede serlo? ¿Qué personalidad hay que tener? En las buenas, en las malas, todo grupo necesita de un líder. Todo equipo necesita de un capitán”

Solo seleccioné seis de las entrevista, solo porque elegí las que me hicieron más sentido en esto que quiero escribir sobre liderazgo y el trabajo de equipos de alto rendimiento.
Mis reflexiones generales, solo como ideas que surgen cuando siento la pasión, miedos y éxitos en cada uno de los entrevistados que transitaron los equipos nacionales, y regalaron en sus palabras estas ideas fuerza que vale la pena ponerlas en práctica para ser mejores líderes, mejores equipos y sobre todo mejores personas.

Capitán Líder

Capitán Líder

Capitán Líder

Capitán Líder

Capitán Líder

Capitán Líder


En el para qué está el sentido de equipo
Soy de un país futbolero, y de ahí relacionar situaciones de la vida misma con el deporte es un arte cultural. Si bien me tienta más el fútbol, mi corazón abraza también al rugby y al hockey.

Considerando el deporte por equipos, en especial aquellos que el gol es el medio para lograr el éxito.
Me pregunto, ¿para qué están los defensores? Naturalmente contesto para que no nos hagan goles. Entonces ¿para qué están los delanteros? Para convertir los goles en el arco rival.

¿Si le pregunto a los defensores que resultado le conviene mejor considerando sus objetivos cual creen que elegirían? ¿6 a 5 o 0 a 1? Siguiendo con el para qué de los defensores, elegiríamos el 0 a 1, es decir, perderíamos el partido pero es la opción que menos goles nos convirtieron.

Y si hacemos lo mismo con los delanteros, ¿Cuál elegirían? ¿5 a 6 o 1 a 0? Aquí nuevamente el 5 a 6, es decir, perderíamos el partido pero es la opción con más goles por parte de los delanteros.

En tal sentido, en los entrevistas escuchadas, el para qué real está divido, pero existe un para qué superior que es ganar el partido que debe ser aceptado y compartido por todo el equipo. El capitán es el líder de integrar en este para qué de todo el equipo. Sin duda no es el único objetivo, pero el ejemplo, muestra como internamente podemos tener intereses diferentes que generan una división hacia el objetivo integral del equipo.

El trabajo en equipo es ayudar al equipo a ganar el partido. El capitán lidera al equipo en razones y emociones hacia ese objetivo. La energía del equipo es 10% de inteligencia y 90% de compromiso en la acción. Lo racional de lo que se dice y se conversa, ayuda a entender que lo emocional es importante y puede determinar el éxito de un partido.

Capitán con personalidad y con actitud de aprender
Se nace con personalidad, pero el capitán aprende junto con el equipo. Las personas tenemos una personalidad al nacer con su conjunto de emociones alrededor de ella. La responsabilidad individual no es lo mismo que la responsabilidad de un equipo. Los egos impactan, no solo dentro de la cancha sino en la vida misma, en que esta relación capitán y equipo se deteriore. El manejo de los egos empieza en mí mismo, reflexionando que primero está el equipo luego estoy yo. Aceptar que el equipo está por arriba de la emocionalidad propia de capitán, momento de tomar decisiones, de definir el equipo que saldrá titular, algunos ejemplos son donde la emocionalidad puede cegar al líder en sus acciones.

El capitán debe inspirar confianza. El liderazgo antiguo que inspiraba temor ya no existe más hoy en día. La confianza genera más confianza, fortalece y extiende a todo el equipo en un círculo de confianza en el tiempo.

Ser capitán es validarte en la capacidad de tener las herramientas para llevar al equipo adelante. Si lo haces de corazón sale de adentro, no es falso, es espontaneo, con lo cual no hay miedos dado que sale naturalmente de manera apasionada.

El capitán lidera para que todo el equipo vaya hacia el mismo objetivo y que nadie se quede en el camino. Con mucha humildad. Esa humildad que te nace y no que sale forzada. Que se sienta que es un valor para compartir entre todos los del equipo. Si todos te entienden que vas sosteniendo esos valores compartidos, entonces todo el equipo va a ir hacia dónde va el capitán.

Ser capitán requiere responsabilidad, en particular mantener la motivación del equipo que mantenga la energía para hacer lo que haya que hacer. Brindar un espacio de aprendizaje para aprender en lo individual y en lo grupal. Transitar esa transformación interior para lograr los resultados exteriores.

No es del buen capitán, pensar que los demás me sigan. Sino que es un hacer con el otro, el capitán con el equipo. Como capitán hay que entregar todo, el alma, el cuerpo, todo…



El equipo como si tuviera entidad propia
En el equipo no hay egoísmos, cada uno de nosotros estamos para apoyar al otro, sino no es un equipo. La historia la armamos entre todos, para el equipo, para sus familias, para sus amigos.
El equipo es un conjunto de valores, mezcla de cada uno de los valores de los integrantes como los valores sustantivos del equipo, entre los más importantes están el respeto, la confianza y el compromiso.

El capitán debe marcar el camino en los valores y el ejemplo, hace que el equipo se mantenga en lo más alto.

La reunión del vestuario, al menos dos por semana, es el momento para decir humildemente lo que uno observaba de los otros y aceptar la mirada del otro en el equipo. No hay peor momento para el capitán que no se hable nada directamente cara a cara en el vestuario, hace pensar que las conversaciones se hacen fuera de este círculo de confianza.

En el vestuario, solo el equipo, sin el DT sin el resto del personal técnico, solo el equipo y el capitán, conversando con todo lo que nos tenemos que decir y cambiar… Pero queda ahí en el vestuario y en nuestras cabezas para la próxima vez que salimos a la cancha.

Para ganar el vestuario tiene que estar bien. Y no son solos los titulares que salen al partido, sino todos porque todos somos un equipo. Todo el equipo se necesita para ganar el partido. La gente en el banco no puede estar mal, y si así está el capitán tiene que estar ahí motivando porque seguro que la necesitamos.

Cada uno de los integrantes del equipo tiene sus niveles de emociones, como escuchan y como conversan, es función del capitán entender que le sirve y que no le sirve a cada uno de los integrantes del equipo.

El equipo entrena de lo más grande a lo más detallado. Resistencia, potencia y técnica. Dejando esto último la semana previa al encuentro objetivo.

La rutina, la repetición, la práctica competitiva reduce los errores. El cuerpo acciona casi de manera automática. Esto requiere de muchas horas, y lo que me motiva hacer estas tareas repetitivas es la energía del equipo que me alienta y viceversa en esos momentos de bajón.

Más allá de estar preparados físicamente, tenemos que creerlo en mente. Con ambos, físicamente y mentalmente ir a ganar el juego. Soñamos el juego, creemos que es posible, y luego así de convencidos salimos a crear el juego exitoso.

Lo más importante es tener en claro el objetivo, ¿para qué vamos a trabajar como equipo? ¿Cuál es nuestro objetivo? ¿Qué vamos a lograr? ¿Qué significa esto para todos?

Saber escuchar. Saber transmitir.
El capitán sabe escuchar a todos los integrantes del equipo. También sabe como personas que somos, cada uno observa una realidad. Y no se puede dar el gusto a todos, en todo momento. El líder debe decidir en qué momento darle a quien en cada caso. No es fácil por la acción misma, sino por el contexto emocional que eso genera.

Hacer caso a escuchar la pasión, es el primer filtro del capitán que hace con los integrantes del equipo. Integrantes no apasionados no suma, sino restan. Un equipo apasionado multiplica.
Liderazgo positivo. Si resaltamos las cosas malas y no las buenas, lo que queda y persiste son las cosas malas. Hay que mostrar las cosas buenas, y los puntos para ser mejores. Insistir y potenciar lo bueno.

Del decir al hacer siempre escuché que hay un largo trecho, pero peor aún es cuando hay las personas te dicen que hacer y luego no la hacen. Yo he aprendido más en observar como las personas hacen lo que dicen y me enseñan a lograrlo. Trato de decir lo menos posible y hacer lo máximo posible.

El equipo sale a competir, no es una batalla y el otro no es el enemigo, es un competidor que hará la misma fuerza para lograr la victoria del encuentro. Opté por elegir competir al mismo tiempo que coopetir, es decir, cooperar en el desarrollo de los valores del juego y competir por lograr un resultado exitoso.

Pasión, Éxitos y Miedos… Ser capitán, liderando un equipo de alta competencia…

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